La clave para dominar un hábito es la repetición, no la perfección

“Camina lento, pero nunca hacia atrás” -James Clear

Que frustrante es cuando llevamos tiempo intentando hacer algo que no resulta como queríamos. Pero, ¿has pensado por qué no está resultando? Quizás te pusiste una meta tan grande al tratar de buscar el estado ideal, que terminaste “tirando la esponja” antes de tiempo.

¿Te acuerdas de tu nivel de coordinación cuando comenzaste a manejar? Pero poco a poco lograste “lo imposible”. Alcanzaste la automaticidad.

Automaticidad

Mientras más repitas una actividad, tu cerebro adaptará más y más su estructura para hacerte eficiente en la práctica de esa actividad. El patrón es siempre el mismo: Al principio tendrás que ponerle algo de esfuerzo a la práctica y luego tu inconsciente tomará el control, volviéndose completamente automático.


Dónde aprender más sobre esto

“Atomic Habits” por James Clear, Página 147.

Tus deseos son respuestas a necesidades primitivas

Tus hábitos no son más que reacciones automáticas que se activan cada vez que te enfrentas a problemas tan primitivos como los hombres de las cavernas.


¿Has pensado por qué haces lo que haces? Por qué te dan ganas de correr, comer o fumar. ¡Nah, obvio no! Quién tiene tiempo para eso, si apenas te das el tiempo para ir al baño.

La mala y la buena noticia

En verdad no tienes idea de por qué haces cosas. Como levantarte a las 2 am a buscar helado al refri y después arrepentirte seriamente. Crees que simplemente es porque se te dio la gana pero en realidad es por un motivo más profundo que existe en nuestra cabeza desde que se inventaron los humanos, como sobrevivir por ejemplo.

La buena noticia es que existen muchas maneras de darle una solución a ese mismo motivo. Ahora, antes de ir al refrigerador piensa por qué lo estás haciendo y quizás se te ocurra alguna otra solución de la que no tengas que arrepentirte.


Dónde aprender sobre esto

Libro “Atomic Habits” por James Clear, Página 127.

El deseo precede a la acción

Lo que nos lleva a actuar no es realmente la obtención de una recompensa, sino que la anticipación a ella.

La dopamina es la que nos impulsa a la acción

Al inicio, la dopamina se secreta cuando experimentamos una recompensa por primera vez. La siguiente vez, el nivel de dopamina se incrementa antes de que generamos la acción, inmediatamente cuando reconocemos una señal que nos traerá dicha recompensa. Esta alza genera grandes ansias por volver a generar la acción, cada vez que se detecta la señal.

Dónde aprender sobre esto

Libro “Atomic Habits” por James Clear, Página 106.

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